Donde Ella nos cuenta quien es y como ha llegado hasta aquí. Parte IX.
Ayer oí en las noticias que una de cada cinco mujeres en el mundo ha padecido una violación o un intento de violación. Me quede petrificada. No solo porque el dato es aterrador, sino porque muchas de ellas han sido violadas en cárceles, campos de refugiados y, como no, en zonas con conflictos armados. Es decir, muchas de estas mujeres violadas están en situación de... de desprotección total, iba a decir, pero por supuesto, todas están en situación de desprotección- Cada día mueren mujeres, en los llamados países civilizados, víctimas de la violencia de sus maridos. A golpes, a cuchilladas... - La diferencia es que a algunas las violan sus guardianes, sus custodios, incluso sus supuestos protectores. Y hay más, porque para nosotros, los del primer mundo, “mujeres” son mujeres adultas, pero no, mujeres quiere decir, según estas estadísticas, personas del sexo femenino. Muchas de las violadas son todavía niñas.
Según Amnistía Internacional, la violación y otras formas de violencia sexual se utilizan tan ampliamente y con tal impunidad que sólo cabe llegar a la conclusión de que las fuerzas de seguridad del gobierno y los grupos armados de oposición cometen estos delitos como parte de una estrategia deliberada para sembrar el terror entre la población civil. Muchas mujeres y niñas son víctimas de violación múltiple o son secuestradas por combatientes que las convierten en esclavas sexuales. Se secuestra, viola y roba a mujeres para traficarlas en otros países en la vasta red internacional de prostitución. Un informe - del 2002! - de Amnistía Internacional sobre Turquía, explica como mujeres detenidas por el motivo que fuera, de todos los niveles sociales y culturales, eran sometidas a abusos, agresiones y violaciones. Sobre todo cuando se trataba de mujeres de origen kurdo o de mujeres con ideas políticas inaceptables para las autoridades o el ejército. En diciembre de 2003, una prisionera llamada "Nur" logró sacar fuera de la prisión una nota en la que afirmaba que guardias estadounidenses de la prisión de Abu Ghraib estaban violando a las mujeres detenidas.
Estos días, con motivo del Día Internacional de la Mujer, las noticias, los diarios, la información, estaba llena de datos escalofriantes sobre la situación de la mujer en el mundo. Una nota de Amnistía Internacional daba los siguientes datos “En EE.UU. una mujer es violada cada 6 minutos y cada 15 segundos una es golpeada. En África del Norte cada día 6,000 mujeres sufren la mutilación genital. Este año en China más de 15,000 mujeres serán vendidas como esclavas sexuales. En Bangladesh 200 mujeres serán desfiguradas horriblemente con ácido por esposos o pretendientes. En India, más de 7,000 mujeres serán asesinadas por familiares debido a disputas sobre pagos por matrimonios arreglados.” Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, el 80% de las mujeres, como mínimo, es víctima de la violencia masculina. Casi un centenar de mujeres mueren cada año en España victimas de la violencia de genero. Y más cosas y más cosas y más cosas...
Mujeres y niñas maltratadas, acosadas, aterrorizadas, asesinadas, violadas, dilapidadas, vendidas, apostadas, desfiguradas, mutiladas, castradas, Muchas veces siguiendo religiones o leyes tribales y ancestrales y muchas otras por pura y simple violencia de genero.
¿Como ha podido inventar la humanidad tantos y tan sofisticados métodos de castración y tortura para humillar a la mujer? En que punto de la historia el hombre se ha sentido tan absolutamente débil y acorralado como para haber sentido la necesidad de relegar a la mujer a una esclava, a una cosa, a una presa, a una enemiga? Y me pregunto cual ha sido el papel de la propia mujer en todo esto. ¿Como hemos podido llegar a crear un monstruo tan terrible y aceptarlo? Que grado de responsabilidad tenemos todos, hombres y mujeres? Donde empezó todo esto? Cómo? Porqué?
Si la crueldad es directamente proporcional a la debilidad y al miedo, ¿Cómo ha podido la estupidez y la miseria hacerse dueña y señora del planeta?
La verdad es que si la violencia contra las mujeres es solo una cara de la mezquindad y la miseria humana, en días como estos parece imposible no vivir en perpetuo estado de pavor y espanto, de tristeza y desaliento, de profunda, profundísima, decepción respecto a la especie humana.
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