martes, 13 de marzo de 2007

Look at me! Parte VII

Donde Ella nos cuenta quien es y como ha llegado hasta aquí. Parte VII.

Ayer me tiré las cartas. Las del Tarot. Tengo una maravillosa baraja de cartas del Tarot de Marsella, y un libro magnífico para estudiar su simbología y lectura escrito por Alejandro Jodorowsky. Me encantan las cartas del Tarot de Marsella. Están llenas de símbolos, colores, dibujos, números, todos con significados mágicos, ocultos, misteriosos… al menos para mí. Porque la verdad es que cuando me tiro las cartas suelo no entender nada en absoluto. Me gusta de todas maneras intentar buscarles algún sentido, alguna linea de argumentación, un mensaje, una idea, una filosofía… Y al final siempre la encuentras, porque las cartas son eso, una excusa para buscar en tu interior e intentar comprender. Jodorowsky cuenta que para llegar a comprender bien las cartas dejó que fueran ellas las que le hablaran, no leyó nada, no buscó la lectura tradicional, dejó que cada carta le transmitiera su secreto, su sabiduría, cuenta también que para hacer eso, entre otras cosas, durmió cada noche con una carta distinta bajo la almohada, intentó comprenderla. Y qué otra cosa es eso que intentar comprenderse a uno mismo, cualquier sentimiento que uno experimente a través de la contemplación de algo, habla exclusivamente de uno mismo, y de nada más, no?
Bueno, pues ayer me tiré las cartas y una vez más no entendí su significado, es decir mi mente se me apareció tan confundida y abotargada como de costumbre. Quizá es que la pregunta iba sobre mi futuro, y ahí, amigos, no hay cartas que valgan. Incluso las cartas se muestran huidizas y crípticas cuando les pregunto sobre algo que a mí, en el mejor de los casos, me deja en estado de semi-shock. Mi psicóloga, la pobre, también se me aparece a veces como una carta del Tarot, yo sé que ella me quiere decir algo, pero no logro saber el qué. En fin… Todo muy confuso.
Bueno, ya sé que ahora esta de moda la filosofía Zen y esas cosas, que lo que le dicen a uno es que no debe preocuparse por el futuro, que viva el ahora, que no se proyecte ni en el futuro, ni en el pasado. Que su conciencia debe estar siempre en el aquí y en el ahora. Eso me hace pensar que no estoy sola y que mucha gente debe estar igual que yo, asustada, y por eso florecen toda esta cantidad de filosofías en las que el futuro aparece como algo malvado que te roba el presente y te roba tu yo y tu tiempo y tu mente y tus ganas de vivir! Porque, en fin, el futuro se presenta como mínimo, aterrador.
La mayoría, no tenemos donde caernos muertos, no tenemos propiedades, no tenemos trabajos estables, no tenemos, ahorros, no tenemos hijos, no tenemos seguros, no tenemos herencias, no tenemos la jubilación asegurada, no tenemos profesiones de futuro. Tal y como van las cosas no parece que tengamos un futuro muy brillante. La vejez, peor. Encima seremos de los pocos freakies que tendremos los cuerpos como pergaminos, arrugados, extraños, feos, porque ahora decimos que queremos ser naturales y después no podremos pagar el dejar de serlo. El mundo estará inundado de agua, habrá tifones, huracanes, sequías, migraciones de población, la capa de ozono habrá desaparecido, el cáncer será el señor de los anillos… Y los que verdaderamente están jodidos ahora, o sea los que ahora ni siquiera se están planteando que carajo van a hacer cuando se jubilen porque eso es algo que les suena a chino y bastante tienen con vivir cada día, pues esos se nos van a comer con pan con tomate, porque son más y están más hartos. Y todo esto en cincuenta años. Y tú me dirás, con este panorama quién se anima.
Yo creo que nos a tocado vivir un tiempo muy raro, por un lado nos bombardean con lo de vivir a tope, tenerlo todo, disfrutar al máximo, ser joven hasta que el cuerpo aguante y por el otro nos bombardean con lo de que el mundo está en crisis, que hay que poner freno, que esto se acaba, que hay que revisar los valores. Por un lado el miedo a la especulación salvaje, al capitalismo voraz, a los valores individualistas y por otro el culto al dinero, a las marcas, a la eterna juventud, al lujo, a la satisfacción. Por un lado el todo es posible, todo es alcanzable y por otro el “no vas a tener una casa en tu puta vida”. Vivimos en un mundo esquizofrénico, donde cada día nos hablan del desastre medioambiental y las guerras por el escaso petróleo que queda y por otro recibimos mensajes constantes de, si quieres ser el macho alfa cómprate este coche, posee a esta chica, desea esta casa, viste como ellos, compra, desea, posee, quiere, aspira, necesita, anhela, codicia, ansía, ansía, ansía… Y yo cuando me pongo a pensar un poco en esto y en lo otro y llego a este punto, me pongo mala, se me erizan los pelos, me saltan chispas y no puedo hacer otra cosa que ver el futuro como algo que nos va a hacer explotar, Bum! Así, tal cual. Y es que tantos sufrimientos para conseguir libertad, tiempo, poder de decisión y mira como estamos, con un cacao de campeonato. Por eso cuando me tiro las cartas y pregunto por mi futuro, las cartas me miran a la cara y se callan, porque el futuro es algo que ni siquiera ellas con su infinita sabiduría ancestral, pueden llegar a descifrar, tal y como esta el patio.

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