martes, 13 de marzo de 2007

Look at me! Parte VI


Donde Ella nos cuenta quien es y como ha llegado hasta aquí. Parte VI.

Aaay...! El amor. Hoy es el día de San Valentín. A mí nadie me ha felicitado ni nada por el estilo, por supuesto! Faltaría más! Menuda cursilada! Pero... que bonito hubiera sido. Una llamada, un mensaje, un mensaje anónimo incluso, un ramito de violetas...Un poquito de rosa, por Dios! Somos tan guays que qué tontería lo de celebrar el amor un día concreto, qué comercial, qué asco! Pero... lo del tema del amor romántico... no me digas que no nos pone a todos mucho, en el fondo. Una pasión, un deseo... Y qué emocionante también lo del ramito de violetas, no? Yo es que soy una romanticona, un poco cursi, la verdad. Y que qué caray! A quién le amarga un dulce! Con lo aburrido que suele ser vivir cada día, así, sin más. Por eso tenemos esas crisis espantosas, porque nos pasamos la vida esperando a que pasen cosas emocionantes, románticas, excitantes y claro, eso no es lo habitual. La gente como yo, que de pequeños queríamos ser caballeros o princesas, princesa, en mi caso, vivimos en eterno desasosiego esperando que cada día sea el mejor de nuestra vida y claro... menuda decepción. Creemos que esto de estar aquí tiene que ser tan la bomba que bueno, algunos días se te cae el alma a los pies, francamente. Pero en fin, el amor, a lo que iba.
Supongo que el enamoramiento es un poco como el álbum de familia, no? Sólo se pone lo que uno quiere proyectar de sí mismo, y por eso dura poco, gracias a Dios! Igual que los álbumes, no? Porque es curioso que los padres hay un día en que dejan de hacer el álbum de familia. Incluso dejan de hacerles fotos a los hijos, ¿no es verdad? Porque hay un día en que los hijos dejan de ser una proyección de sí mismos, de sus esperanzas, de sus sueños. Eso es así. Los álbumes se reemprenden cuando llegan los nietos, ya por otros motivos, o los mismos, en el fondo, la memoria, la continuidad, le herencia, la identidad, en fin... Que después del enamoramiento llega el Amor, con mayúsculas, la amistad, la compañía... si, si, lo sé, eso ya no suena tan atractivo, pero es lo que hay y no esta tan mal, la verdad. El enamoramiento es una cosa total, electrizante, adictiva y maravillosa, de eso no hay ninguna duda, no en vano segregamos todas esas hormonas fantásticas; la endorfina, la dopamina, todas acabadas en ina, por cierto, que nos mantienen en estado de euforia y alegría permanente, pero imaginaros toda la vida así. Te lo imaginas? Buf!! Que tontería, que cansancio, cuanta burbuja mental reinaría en el mundo, no? Por suerte el enamoramiento, como la infancia y la adolescencia, es un estado transitorio, que después te pasas toda la vida echando de menos, eso también es verdad, pero que sería fatídico que se alargara demasiado, no? No hay cuerpo que lo aguante, ni mente, ni familia, ni amigos, que lo resistan. Es lo que os decía, si fuéramos siempre felices, siempre libres, siempre amados, qué nos haría aprender, crecer o luchar. Qué nos haría comprender. Lo que nos hace crecer, son las pérdidas, los fracasos, las frustraciones, las luchas, los deseos... es decir, los intervalos entre alegría y alegría, no?
Ojo! Que hay mucho burro suelto, pero mucho, mucho, y que por más que les pasen los años por encima como una apisonadora hay gente que se empeña en no cambiar nunca su condición de cretino integral. Esa es otra verdad como un templo, pero es que igual en la otra vida eran cucarachas! Quién lo puede saber! Y volviendo al símil familia-pareja, es un poco como cuando mi madre me mira y me dice: de pequeña es que eras una auténtica monada, y tú vas y sonríes pero eso te a dolido, un poquito al menos, porque lleva implícito lo de que ahora, bueno, te quiero igual, pero mona, lo que se dice mona, pues ya no lo eres tanto. Y eso te duele un poco en el corazoncito. Y espera! Porque va a peor! Y ves que no hay nada que hacer, que hay cosas que se pierden irremediablemente y que si tu mamá ya no te ve tan mona, pues que seguramente ya hace rato que no se te ve tan mona en absoluto, y que más vale ponerse las pilitas y encontrar otras cositas, que no ponen tanto, otra verdad como un templo, eso es así, pero que acompañan y bueno, que no están tan mal y que hay que encajarlo, porque es así, porque no hay vuelta atrás, puñeta. Porque es lo que hay y más vale ir haciéndose a la idea. Aunque cueste, aunque tu te sigues sintiendo como una niñita pintando corazones de tiza en la pared, como dice la canción. Y en fin... que eso, que el enamoramiento esta muy bien, pero dura poco y te deja medio tonto y que bueno, que quien no se conforma es porque no quiere, no?
Hay que joderse...

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