lunes 19 de septiembre de 2011
domingo 18 de septiembre de 2011
Look at me... come with me o yo que sé...
Como al despedirnos en agosto dijiste que me escribirías y no lo has hecho, no he podido evitar pensar que una mail mío podía molestarte, agobiarte, incordiarte, violentarte…
Cuando alguien a quien quisiste sientes que te ha tratado mal durante años, te conviertes en una persona precavida…
Siempre he pensado que a mí, y solo a mí, me has enseñado tu parte oscura. Al final ya solo me enseñabas la parte oscura…. Y no puedo recordar tu luz. Y sé que la tenías, la tenías porqué me enamoré de ella…
No logro entender el funcionamiento de tu mente. Y sigues siendo como una presencia, como una pena inmensa que arrastro por este mundo de Dios…
Ya he intentado tantas fórmulas….
No puedo decir que mi vida sea mejor cuando tu estas en ella, no sería cierto, los dos sabemos lo mucho que he sufrido, tu también, aunque yo nunca me puse en tu piel en ese sentido, lo reconozco.
Solo sé que esta tema no lo tengo cerrado, que sigo teniéndote en la cabeza, después de tanto tiempo y que estoy cansada, cansada de no poder empezar de nuevo sintiéndome bien.
Me gustaría, ya que no podemos ser amantes, ni amigos, ni nada por lo visto, poder cerrar. Cerrar y seguir mi camino. Ser feliz, creo que no pido nada del otro mundo, pero no podré mientras siga teniéndote en mi cabeza, mientras siga sintiendo rabia o dolor o frustración o lo que sea que sea esto.
Me gustaría, claro, ser tu amiga, pero sigo sin entenderte y no me muevo con comodidad, temo tus reacciones, tus respuestas o tus silencios… Espero siempre cosas que jamas llegan... como ese vino ligeramente rosado...
Me gustaría preguntarte, saber, intentar comprender… pero eso nunca funcionó. Hablar nunca nos sirvió de nada.
Repito. Me gustaría tenerte en mi vida, pero no te quiero de puntillas en mi vida, y no quiero tener a alguien cerca a quién no puedo comprender.
Podría adaptarme y aceptar tu forma de ser y aceptar tu amistad, en esta forma lejana y distante. Pero no puedo, mi mundo no es así, yo no soy así y no quiero eso contigo.
domingo 4 de septiembre de 2011
Look at me! Cuento corto de una larga historia...
Como habías insistido en vernos, al pasar por debajo de tu balcón abierto me decidí a llamarte.
El móvil había sonado dos veces cuando vi como cruzabas la sala, lo cogías de encima de la mesa, al lado del ordenador, mirabas la pantalla, lo volvías a dejar encima de la mesa y cruzabas otra vez la sala despareciendo de mi campo de visión.
Cuando me marchaba sabía que esa era la última imagen que guardaría de ti.
martes 16 de noviembre de 2010
Look at me! 2.1
Pues aquí estoy...
Unos años después...
¿Que ha cambiado? Uf, muchas cosas!
Y ninguna en realidad. Sigo teniendo 15 años, sigo sufriendo la misma pérdida y sigo sin saber que voy a ser cuando sea mayor.
Y mi tristeza es básicamente la misma, ese dolor que empezó hace años y que no me ha dejado hasta hoy mismo, ahora mismo, pero más tranquilo, más sereno, menos atormentado, más maduro podríamos decir.
He aceptado el dolor, la pérdida, como parte de mi misma y no me duele tanto.
Una de las cosas más difíciles de aprender es a aceptar las derrotas. Eso esta ahí y se va a quedar ahí para siempre. Puede que a la próxima ganes, pero esta batalla la has perdido y con eso no hay nada que hacer.
Es una terrible sensación de impotencia. Y eso no tiene respuesta, eso es así y ya esta.
Ahora que estoy empezando de nuevo, espero poder dejar atrás todas esas preguntas, espero, simplemente, que deje de importarme la respuesta.
Eso espero.
miércoles 23 de julio de 2008
viernes 11 de julio de 2008

Hace algunas semanas cené con Arzak, literalmente. Le tenía sentado delante, me guiñó el ojo dos veces y me preguntó el nombre otras tantas. Txiqui, ¿como has dicho que te llamabas? Es que con la edad, me dijo, no consigo retener los nombres. Ni siquiera el de las tías! Pero te diré una cosa, a mi me gustan más las fotógrafas que los fotógrafos, ¿no es verdad? Me gustan más las periodistas, que los periodistas, ¿eh? Joan?
Joan, era Joan Roca, que estaba a mi lado, un poco que si sí, que si no. Un poco intentando divertirse y un poco harto de tanto sarao. Me contó que ellos esto de ir a promocionar cosas o a promocionarse a ellos mismos lo hacen porque lo hace Arzak o Adrià, sobretodo Adrià, y que si quieres seguir la estela hay que ir, hay que ir a Londres, a Tokio, a New York o a Sevilla, donde haga falta. Porque hay que ser mediático y salir en prensa y que hablen de uno, para ganar cuatro duros en esto, pero que a ellos les va fatal. Porque ellos no cierran el restaurante como Adrià, que cierra seis meses al año y los puede dedicar a ir de un lado para otro. Ellos tienen el restaurante abierto, y el cliente quiere verles y los de la guía Michelín no sabes nunca cuando pueden venir y pueden aparecer cualquier día y que tu no estés y que estés por ahí, promocionando un jamón.
En el tiempo de esta conversación Arzak ya se había metido entre pecho y espalda dos gintónics, dos cervezas, cuatro copas de vino, un fino, un orujo, un anís y un licor marrón que no sabría decirte lo que era.
Al final de la mesa, en el flanco derecho, después de Carles Gaig, estaba un periodista especializado en gastronomía de una revista conocida, que a la hora del café cayó redondo encima de la mesa y se durmió. De vez en cuando levantaba la cabeza y decía… Como es este Arzak! Y Volvía a dormirse.
Arzak nos dijo que las mujeres, cuanto más recatadas, más ardientes y que la mujer española, desde que se ha liberado, había perdido mucho.
Roca se reía… y Gaig sacó unos puros que valían un dineral y se los ofreció, solo a Arzak, que es el maestro. Arzak se lo agradeció alabándole la bodega de puros impresionante que tiene, una de las más importantes del mundo, dijo. Es un tío éste, decía.
Durante la cena la señora jefa, rubia de peluquería y morritos de silicona, de fotografía del grupo editorial, ni me acuerdo, que tenía pinta de saberla larga, pero de fotografía poco. Estuvo flirteando con un señor jefe de la casa de los jamones, con traje gris, que a punto estuvo de chuparle el puro, literalmente. Mi compañera redactora no les quitaba el ojo de encima y me iba diciendo, por el amor de Dios, por el amor de Dios, muy angustiada.
Arzak se iba creciendo a base de mezclar licores. Acabó por darme parte de su postre, sirviéndomelo en su cucharilla y poniéndomelo en la boca, cosa que me hizo sentir un poco como la rubia de peluquería y temí que acabara por ofrecerme su puro también, para que lo chupara…
Mientras, la mesa sucumbía al vino, a los siete platos que nos sirvieron, al aperitivo de jamón, al vino, al fino, al champán, al oporto y a los gintónics…
Yo les dejé en el bar del hotel, borracha de manzanilla y con el jamón que me salía por las orejas.
Ahí les deje con la rubia de peluquería que estaba encantada con tanto piropo y las chicas de prensa que tenían los pies hinchados y ganas de largarse a dormir.
Bueno… Y al día siguiente había que trabajar y hacerles fotos y ponerse serios y por la tarde coger un vuelo a Barcelona. De vuelta a casa.
Y uno se iba pensando…qué mundo raro este. Y todo, por un jamón!